El Pirómetro y los conos

La mayoría de nosotros, durante el período de escuela, escuchamos mencionar por ahí la primera ley de la Termodinámica: “la energía no se crea ni se destruye; solamente se transforma”. Ello significa que la cantidad de energía existente en el Universo es siempre la misma, pero que, a la vez, su forma de manifestarse es siempre cambiante, es decir, que la energía puede aparecer de muy distintas formas.

Para abreviar este artículo vamos a quedarnos con dos formas distintas de la energía:

  1. La rapidez del movimiento de las partículas subatómicas, conocida como “energía cinética”, a la que llamamos “temperatura” y que expresamos en diversas escalas divididas en grados (de esta velocidad). Mientras más lenta es, la temperatura es más baja; mientras más rápida, más alta, y
  2. La cantidad de irradiación que inyectamos al horno, conocida como “energía calorífica”, a la que comúnmente llamamos “calor” y que también expresamos en distintas escalas divididas en Joules o en calorías (cantidad de calor suministrada). No se trata de energía cinética, sino de energía radiante que se transfiere: mientras más energía calorífica hay el material es más caliente, mientras hay menos, más frío.

Una confusión común entre estas energías se debe a su íntima interrelación: el suministro de calorías a un sistema provoca la elevación de su temperatura, hasta el punto de producir reacciones conocidas como “reacciones termodinámicas”. Es, de hecho, una de estas energías, la que habrá de transformarse en la otra. No obstante, calos y movimiento no son la misma cosa.

Maxine, en una bella conferencia sobre sus procedimientos cerámicos mencionó que ella confía más en la “temperatura del cono” que en la “temperatura del pirómetro” y, en cierto modo, está en lo correcto. Profundicemos.

El pirómetro funciona mediante un par de alambres de distinta aleación soldados en la punta que, por el incremento o disminución de los movimientos interatómicos se expanden o contraen en distintas proporciones. Al estar soldados, se produce un esfuerzo de torsión que libera energía eléctrica que es recogida por los cables y transmitida a un medidor que traduce el grado de torsión del termopar en una escala preestablecida en grados de distinto tipo. Este fenómeno mecánico no tiene gran precisión debido, principal, aunque no solamente, a que está colocado en uno o dos puntos únicos dentro de la cámara del horno, lo que suele dar una referencia un poco engañosa.

Por el contrario, el cono pirométrico funciona por las calorías suministradas al sistema en un determinado momento, es decir, que se derrite y dobla una vez que el sistema ha recibido suficientes calorías para provocar esta reacción y, de hecho, la cerámica es cocida por la cantidad de calorías suministradas, independiente

mente de la temperatura alcanzada. Podríamos afirmar entonces, que resulta igual cocer la loza a 1220°C durante 10 horas, que cocerla a 1240°C durante 8 horas (los datos son exclusivamente referenciales; no necesariamente reales), siempre y cuando la cantidad de calorías requeridas por el sistema hayan quedado cubiertas. Esta es la razón por la cual, las fuentes no se ponen de acuerdo sobre cuál temperatura corresponde a cuál cono. Mientras que, para algunas de ellas, el cono 7 es igual a 1230°C, para otras, el cono 6 (más bajo) se ubica en los 1240°C.

En síntesis, el pirómetro registra temperatura, y el cono, carrera calorífica.